Bagil, cañada de tránsito- EL DOLMEN.

Casa el Zorro

Bajil. Cuatro casas-cueva, un solo habitante y varios apriscos arrimados a una muela caliza de grandes dimensiones en cuya superficie se alza, invicto y glorioso, uno de los últimos carrascales de la Región de Murcia, quizá el más puro y extenso carrascal o encinar, tanto monta, que a causa del carboneo devino en chaparral, dado que las cortas le restaron densidad y altura, nacieron más brotes y devino en monte bajo.

 

El chaparral de Bagil se encuentra a 1369 metros de altitud y está considerado uno de los bosques más representativos y mejor conservado de la región mediterránea.

El camino asfaltado que bordea Bagil del Cenajo acaba unos cientos de metros más al norte, en Bagil, y se convierte en vereda que cruza esta cortijada por una plazoleta o anchura donde cuelgan lustrosas ristras de pimientos, picotean las gallinas, azulea la uva del emparrado y el aire deja un olor a espliego y a ganado cabrío.

El poblado y necrópolis de Bagil. Se encuentra en el cerro de las Víboras, a 1352 metros de altura, y desde su cumbre se domina un paso natural, una cañada de tránsito que enlaza el valle del Campo de San Juan y los campos de Letor y Mazuza, en los lindes con Albacete.

El número de habitantes de Bagil lo cifra entre 80 y 120 individuos, sin contar la población dispersa. El poblado se encuentra en una amplia terraza plana que sobresale unos 70 metros sobre la cañada. Presenta tres encintados de muralla en buen estado de conservación, restos de un torreón y una escalera helicoidal desde la base hasta la cima. La recuperación de dos kilogramos de trigo carbonizado demuestra que vivían de la agricultura, de la ganadería (cabra, oveja, cerdo, caballo) y de la caza.

 El dolmen de Bagil

Al sureste, cerca de la cumbre, aparece el célebre dolmen de Bagil, formado con grandes lajas verticales y descubierto. Desde el Cerro de las Víboras se controlan los accesos a la llanura y la tierra de cultivo. La panorámica que allí se disfruta es muy espaciosa y despejada; emocionante, cabe añadir. Al norte, en el horizonte, se alza el imponente Puntal de Pliego y el collado de Mazuza donde quedan restos del castillo de Pliego, similar y cercano al de Beniza, dos enclaves fronterizos. Al sur, las casas-cueva del cenajo de Bagil y el campo de San Juan, y al este, el hermoso carrascal, abierto en uno de sus costados por el barranco del Esquilo, una rambla sin salida que utilizaban los pastores para esquilar a las ovejas.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A doscientos metros de la cañada, dentro ya del carrascal, sobre un pequeño prado hay cuevas de grandes dimensiones utilizadas como apriscos para el ganado. En el exterior de una de ellas, a la derecha, entre chorreones de liquen de color rojo, negro, gris y azul celeste, destaca en la pared una embarcación pintada con oxido de hierro, una nave que recuerda las carabelas colombinas;. mide 1.72 metros de proa a popa y 1.35 desde el extremo del palo mayor a la base del casco.

 Realizada con tinta plana de color rojo, da la impresión de haber sido pintada por alguien que conocía bien sus detalles. Probablemente la contempló anclada en algún lugar de la costa, donde eran frecuentes las recaladas para el abastecimiento de agua dulce y alimentos, o en un puerto, ya que la nave se muestra con las velas plegadas en las vergas, es decir, parada.